lunes, 29 de noviembre de 2010

Sirena.


Ojos de cielo, sirena en mar abierto, con la luna sobre la espalda y el pecho adornado con caracolas.
Sirena, belleza de los siete mares, sonrisa y voz que hechizan hasta el fondo del mar, la luna es testigo de su piel pintada en plata y su cabello se confunde entre las olas.
Ella recuesta su bella figura sobre la arena y el viento acaricia su cabello, los delfines esperan por ella sumergidos en la mar, la magia de su sonrisa los ha cautivado, es la bella hija del Dios Neptuno.
Su cuerpo endulza la mar mientras nada con los peces a su alrededor, se ve a lo lejos desde esta pequeña isla, donde a las palmeras las agita el viento. ¡Que lejos se ve desde aquí! Pero sus cantos se escuchan con gran claridad que la bravura del mar se transforma y se llena de docilidad con la sensualidad de su voz.
Sirena hermosa entre azules de profundo amor que cubren cada rincón de su alma, el mar y el cielo se vuelven uno solo en un golpe de pasión acelerada intensa. Sueños de amor desde la embarcación que perdió el rumbo de la brújula, el místico ser que habita en la mar es el porqué de aquel marino que extravió su alma en los labios de la sirena, los días pasan sin sentir entre atardeceres que ven ahogarse el sol en el fondo de las aguas, ese hombre no puede estar con su amada, que amarga diferencia.
Entre tormentas fue arrastrado a un naufragio que lo llevo a los brazos de la bella sirena, y lo imposible fue posible, ahogo su vida como el sol para que su espíritu estuviera con ella.
Sirena ojos de cielo, es el mar entero tu cuerpo y tu sonrisa el universo, piel de plata entre agua salada que sabe a miel.

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